Día 2: María Teresa Vera, Hija de la Acacia.

¡A cantar no me enseñó nadie porque esto me nació con el corazón!
Hija de la negra liberta, Rita Vera y nieta de la negra Jacoba Vera, esclavas de la familia que le dieron el apellido y que luego de darle la libertad, le enseñaron a leer y a escribir.
María Teresa Vera, embajadora de la antigua canción cubana, fue una mujer valiente que supo enfrentar la vida mirándola a la cara con el mundo del Arte. Su único entretenimiento era cantar. Cuando asistió a una escuela de monjas era frecuentemente reprendida porque mientras las monjas rezaban, ella cantaba. 
Cuando falleció su cuñada le prometió cuidar a sus 4 hijos huérfanos y de la abuela de éstos. Y fue así como de la noche a la mañana, María Teresa Vera con sólo 15 años, se convirtió en padre y madre de una familia que tuvo que alimentar y vestir con el único instrumento que conocía: su Voz. En aquellos momentos le era prohibido a una mujer dirigir una agrupación y ella era quien hacía y determinaba los arreglos musicales y sus itinerarios. 
Enfrentó a una sociedad llena de prejuicios y se atrevió a expandir el ritmo de su guitarra y su voz. Se conocieron varios episodios de segregación en restaurantes por su condición de mulata, en su país.
Una vez recibió una invitación que le fue imposible rechazar en la finca de Fulgencio Batista. María Teresa comenzó a cantar y a medida de lo que iba camino a convertirse en bacanal, ignorando la presencia de la artista, ella iba partiendo despacito, una de las cuerdas de su guitarra hasta acabar con todas. Cuando no le quedó ni una sola, se dirigió al anfitrión de la fiesta para que la llevara a su casa, rechazando la paga. Prefirió sacrificar sus cuerdas antes que su dignidad.
Madalina Cobián dice que María Teresa Vera, intérprete, compositora y guitarrista, fue una mujer valiente que logró en forma espectacular ser la primera mujer en elevar una tradición cultural de su país, Cuba, a un nivel universal y legarla para futuras generaciones. Cobián también dice: María Teresa si tu voz fue un don del cielo para alegrar a tu pueblo, para arrullar a los enamorados, para hacer felices a los niños, para hacer recordar a los ancianos, para formar a los jóvenes trovadores, entonces, donde quieras que estés, puedes sentirte satisfecha con tu obra y recibir la bendición de Dios por haber cumplido tu misión en la tierra. Una Obra de Humanidad!

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