Zygmunt Rotter: El Arte Humano de la Valentía Moral.

NOTA 231

Zygmunt Rotter:

 El Arte Humano de la Valentía Moral.

A,

Carlos De Armas

Oscar Misle

Grupo:

 

Quedarse con lo positivo de las historias más dramáticas de la humanidad es aprender constantemente a ‘’quitar el grano de la paja’’.

Para Dorit Novak, Directora del ‘’Memorial de la Shoah’’ en Jerusalén, los supervivientes del Holocausto nos enseñan una lección muy importante:

‘’Existen salidas en un mundo sin salidas’’. 

 

Tal es el caso de personas como Zigmunt Rotter, nuestro permanente invitado, que tuvo ‘’la habilidad de reconstruir una vida’’ que constituye una historia personal humana, con significado y pequeños gestos que nos muestran que un ser humano aún en condiciones más extremas, además de salvar con valentía su vida nos devuelve la esperanza en el Hombre.

En nuestro ‘’Martes Especial’’ les presentamos a Zigmunt Rotter uno de los sobrevivientes del horror del Holocausto, o, el asesinato sistemático de millones de judíos europeos por parte de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

 

Rotter fue uno de los afortunados a los que salvó Schindler, el ”Número 610” de la más famosas de la listas.

‘’Temo no parame en detalles de suma importancia. No he olvidado nada, pero me cuesta resumir en poco tiempo todo aquel horror’’ dice antes de asegurar que lo de la lista de Oskar Schindler ‘’fue todo un milagro’’ y que el hombre que retrata Steve Spielberg es ‘’idéntico’’ al que conoció.

 

‘’La película ‘’La Lista de Schindler’’ cuenta bien lo que sucedió’’.

En esta narrativa del testimonio directo de un hombre como Zigmunt Rotter, de origen polaco, que luego vivió por muchísimo tiempo en Venezuela, es donde se hace posible encontrar el mensaje de lo que es realmente la valentía moral.

De acuerdo a las fuentes documentales consultadas, Rotter cuenta el miedo constante de su familia rota y de las matanzas  que siempre estaban a su alrededor.

‘’No quedó nadie de los míos….perdí a todos y éramos muchos’’.

 

Él que tenía 19 años se libró de la muerte porque se dejó guiar por la intuición y el apoyo de su buen amigo Samuel Kopec.

 ‘’Un buen día solicitaron a 20 herreros. Yo nada sabía de ese trabajo, pero dije que sí. Fue mi salvación. Me llevaron a trabajar a la fábrica de quien luego nos salvó. Aunque no a todos.

En la factoría en la que yo estaba trabajábamos 1.000 personas y cuando se decidió que debíamos ser trasladados a Checoslovaquia, 700 se quedaron por el camino. Schindler era una buena persona que quiso hacer el bien y al que casi nadie conoce’’.

  

De acuerdo a lo conversado por Hernán Sánchez con la hija de Zygmunt Rotter, la venezolana Lilian Rotter, ella dice que su padre vivió por muchos años aportando con su testimonio la superación de la discriminación, la honestidad y su capacidad de trabajo en el país que lo recibió, Venezuela.

Zygmunt Rotter y su amigo Samuel Kopec constituyen la supremacía del Espíritu de Vida por encima del miedo y el horror, uno de los caminos de la valentía moral.

 

En palabras de Dorit Novak estos testimonios nos enseñan que acontecimientos como el holocausto pueden volver a ocurrir porque se desarrollaron  en el ‘’corazón de la modernidad’’.

En una sociedad muy similar a la nuestra donde escuchaban música, jugaban, y hacían cosas muy parecidas a las que hacemos todos los seres humanos. 

Por eso las enseñanzas del holocausto suponen ‘’una barrera’’ a fenómenos como el racismo, la xenofobia, la exclusión, el autoritarismo, el fascismo e islamismo radical que aún siguen brotando en muchísimos lugares del mundo actual. 

 

Insiste Novak, ‘’el mensaje es tan importante, que todo aquel que entra en contacto con él se convierte en mensajero. Es una responsabilidad”. 

 Los mensajeros son los educadores. los periodistas, políticos, artistas, las familias, los medios de comunicación social, los niños, los jóvenes, los adultos y cada ciudadano que tenga razones para hacer de este mundo, un lugar mejor. 

En palabras de la activista social Perla Hazan, lo único que Hitler no se pudo llevar de los judíos que sobrevivieron fue su sabiduría.

Y en la historia de Zigmunt Rotter podemos encontrar mucho de la misma.

Feliz día!

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