DÍA 20: La abuela Ana Otilia Sánchez Chávez. Una mujer que sembró y tejió toda su vida, más vida!

A,
Lili Steiner www.puedo-ser.org

Soy Oriana Martínez, venezolana, Comunicadora Social. Actualmente vivo en Buenos Aires, Argentina, en donde estoy culminando estudios de Cine. Una vez más, muchas gracias por la invitación para compartir la historia de mi abuela y su video a través de la publicación que están realizando.

Los abuelos son un tesoro, son la historia familiar acumulada que se refleja en su mirada, en cada una de sus arrugas y en la visión que consolidan del mundo. Son el reflejo de toda una vida de valentía, de esfuerzos, de momentos mínimos que forman las bases de una familia. 


En el 2011 salí de Venezuela para realizar mi proyecto de licenciatura y cuando regresé a casa Otilia había partido. Fue difícil asimilar la noticia desde la distancia, lejos de mi madre, de mi familia, de las personas que estaban en sintonía con ese enorme vacío que sentía en mi pecho. Después de una intensa enfermedad ella había cerrado sus ojos, tranquila, en casa, alrededor de sus seres queridos, como le gustaba. 

En el rostro y en el corazón de todos había tristeza y por eso decidimos canalizar ese sentimiento homenajeando a esa mujer que aportó tanto en nuestras vidas. Parte de la familia se sentó frente a una cámara para viajar en el tiempo, rememorar, compartir anécdotas, momentos curiosos, para aportar una pieza y así armar el rompecabezas de vida de nuestra abuela. 

Después de tantas conversas y encuentros es lindo ver como una mujer desde su simpleza y humildad causó tanto impacto positivo sobre personas tan diversas que la recuerdan con alegría y le agradecen los gestos. Es bonito reconocer en mi abuela sus más grandes legados: la unión familiar y la entrega hacia lo que consideramos importantes. Fue su siembra, su siembra cotidiana, coherente y silenciosa que ahora florece con fuerza en todos nosotros. 

Tener un abuelo es mágico y nuestras sociedades lo han olvidado. El ritmo que baila nuestro mundo en estos tiempos muchas veces nos suprime el compartir, el contacto afectivo frente a frente. No dejemos que las colas, las diligencias, el facebook, el instangran… nos supriman los momentos verdaderamente valiosos. 

Aprovechemos a los abuelos que todavía nos acompañan, disfrutemos de su compañía. Digamos, sonriamos, perdonemos, abracemos, paseemos, seamos felices y sobre todo sigamos construyendo esa red invisible que nos une como familia de sangre, como familia de vida. 

Ese fue el legado de mi abuela, el tesoro que resguardo y que quiero compartir con las próximas generaciones. 

Compartimos con todos ustedes el video que nos hace recordar a la mujer más valiente y luchadora que he conocido: Mi Abuela Otilia.


Buenos Aires, 20 enero 2014

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