DÍA 22: Sofía Imber, Uno no debe tener miedo de decir cosas distintas, ni de ser diferente. Es la libertad de elegir.

“ No sé vivir sin Caracas “
” Yo viví doce años en París, cuatro en Bélgica y uno en Londres, y aún así no sé vivir sin Caracas “, afirma, y en un arrebato de simpatía, toca su cuerpo para señalar: ” Aquí tengo dos pulmones, por aquí el hígado, aquí los riñones… y justo aquí, por este costado, está Caracas: uno de mis órganos vitales “.
Sofía Imber


A,
Segundo y José Luis Riquelme.

En 365 Días de Valentía Moral es un acto vital honrar a una venezolana excepcional, Sofía Imber.

Sofía Imber de niña se escapaba de clases para conocer la ciudad, y de adulta subió El Ávila hasta sus 80 años.Se declara amante y doliente de la capital.

Un brillo cristalino le inunda los ojos, y el rostro se le alegra cuando habla sobre la Caracas de su juventud. Sonríe con cada frase, y en la voz se le siente el quebranto que jamás podrán ocultar quienes decidieron amar su ciudad (por Johan M. Ramírez).

Para la escritora y periodista Alicia Freilich, Sofía Imber ha sido una comunicadora vital, voluntariosa y valiente, con una innegable capacidad de trabajo y servidora pública vocacional – oficio que le viene por genética – conocedora y hacedora, quien convirtió un garaje en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas (1973).

De acuerdo a Simón Alberto Consalvi, Sofía Imber es una joya de inestimable valor en el mundo del arte, sobre todo por la creación del Museo de Arte Contemporáneo, el mayor en América Latina y entre los más relevantes a nivel internacional.

Sofía Imber es hija de padres judíos, nació en Rumania, llegó a Venezuela a la edad de 6 años en 1930 mientras su familia buscaba mejorar su precaria situación económica.

Se llama a sí misma “sobreviviente”, pues cuando sus padres huyeron de los bolcheviques, la situación económica no era la ideal para recibir a un nuevo miembro en la familia.

 ” Cuando yo nací nadie me deseaba. Y mi padre, que no era para nada religioso, dijo un buen día: “ Dios nos la dio y Dios nos la debe quitar “ . Pero mi mamá no quiso y me alimentó con cucharitas de té. Y resulta pues, que sobreviví “

Sofía Imber ha tenido una invaluable obra en el periodismo venezolano en diferentes medios de comunicación social y su labor más preciada son los 31 años dedicada al Museo de Arte Contemporáneo en Caracas.

Inmerecidamente fue eliminado su nombre del Museo pero para todos seguirá siendo el MACCSI, un ícono y parte del imaginario visual y cultural de Caracas, en la Zona Cultural de Parque Central, Bellas Artes.

A veces, digo de corazón, quisiera ir al museo – pues desde su destitución no ha regresado -, pero se resiste. Tal vez nunca vuelva, pero eso no borrará el legado de una vida dedicada a la cultura de esta ciudad.

Cuando en un país se habla de Patrimonio Ético y Moral no nos estamos refiriendo a cosas, nos referimos a personas con Valentía Moral.


Y Sofía Imber constituye parte del Patrimonio Ético y Moral de Venezuela. Ella a través de su amor al trabajo ha hecho la diferencia! Ha dejado un valor con eternidad.

Es una mujer valiente !

Fuentes:
– Arlette Machado: Mil Sofía (Editorial Libros Marcados, Caracas, 2012).
– Sala Virtual de Investigación de la UCAB.
– Estampas: Johan M. Ramírez.

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