DÍA 31: Laura Restrepo, Amor y Valentía al compas de la novela.

”Ante las realidades institucionales y oficiales tan falsas, tan impuestas como las que privan hoy día, en la mayoría de nuestros países florecen por debajo realidades clandestinas, secretas, que hacen de verdad el alma de los pueblos y la literatura es lo que sirve para sacarlas a flote y oponerlas a la realidad oficial”.

Entre risitas y una evidente humildad, esta periodista y escritora colombiana cuenta:
“Soy fatal para escribir, soy muy lenta, me da vergüenza decir cuántas horas trabajo al día porque luego la gente diría ‘Entonces, ¿Por qué los libros no son mucho mejores? Si trabaja tanto, tendrían que ser libros prodigiosos”.


El gran drama de nuestro tiempo, la marca que nos caracteriza, es el desplazamiento, la emigración, la marginación de los emigrados, la inclemencia de las fronteras, el peregrinaje de quienes huyen del hambre y la violencia.

Todo esto implica para la escritora colombiana Laura Restrepo un doble recorrido. Por un lado el exterior, a través de territorio extraño, por tierras donde eres extranjero, y por el otro, el viaje interior, la exploración de tu propia intimidad.

En 1983 fue elegida por el gobierno colombiano para formar parte de la comisión que debía negociar con el movimiento rebelde M-19. En esta experiencia se basó para preparar y dar a conocer tres años después el reportaje Historia de un entusiasmo, tras cuya publicación recibió amenazas de muerte y tuvo que exiliarse.


Son muchísimos los libros que tiene en su haber esta prolífica escritora, pero haremos referencia a La Multitud Errante en el que la autora describe la suerte de aquellos colombianos que huyen del hambre y la violencia. No forman parte de las ciudades, ni poseen ya  el campo, el monte, sus tierras, así que quedan divididos o disminuidos como familias por culpa de la guerra interna. Sin embargo, y a pesar de todo, se aferran a la esperanza que podrán recuperar algo de aquel pasado en el que aunque no tenían mucho sentían que lo tenían todo.

En La Multitud Errante la narradora es una extranjera que trabaja en un refugio dirigido por monjas francesas. A ese lugar llega ‘Siete por Tres’, un hombre que ha pasado su vida errando de pueblo en pueblo, de rancho en rancho y de monte en monte. Sólo gracias a su madrina, ‘de oficio lavandera’, pudo sobrevivir en esas condiciones.

Recién entrado a la adolescencia, los militares lo  arrancaron de su lado.  Lleva años buscándola, cargando su recuerdo como carga la imagen de madera de una Virgen Bailarina, rescatada a su vez por él, tiempo después de que su pueblo y su parroquia fueran destruidos y saqueados. En este juego de imágenes que se mezclan, se superponen y se funden, aflora la nostalgia de ‘Siete por Tres’.  


La Multitud Errante habla de valentía y de amor, pero nada tiene qué ver con las fantasías del Romanticismo. Habla desde una perspectiva femenina, con sinceridad que sólo puede ser producto de estos dos actos: Amor y Valentía. 

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