DÍA 15: Itzhak Perlman, Majestad para vivir la Valentía Moral.

Producir música, primero con lo que tenemos, y después, cuando esto ya no sea posible, producir música con lo que nos queda.

A,
Jaime Sánchez (Jimmy Embersland, de la Banda de Rock Embersland)

Algunas veces la tarea del artista es la de averiguar cuanta música podemos producir con los que nos queda y quién sabe, esa es la definición de la vida, no solo para los artistas, sino para todos nosotros. (Itzhac Perlman)


Itzhak Perlman, director, pedagogo y violinista estadounidense de origen israelí, es uno de los mejores y más famosos violinistas de la segunda mitad del siglo XX. 

Contrajo poliomielitis a los cuatro años, viéndose más adelante en la necesidad de utilizar muletas para poder desplazarse, y por ello toca el violín sentado. Pero lejos de hundirse desarrollo otras habilidades que le han permitido hacerse un brillante artista.

Cuando tenía trece años, se trasladó a Nueva York para estudiar con el profesor Ivan Galamian. Cursó estudios en la Juilliard School de Nueva York y en 1964 ganó la Leventritt Competition y a partir de ahí inició una carrera internacional brillante. Toca un violín Stradivarius de 1714, que fue propiedad de Yehudi Menuhin.

Contrajo matrimonio con una violinista profesional con la que tuvo cinco hijos. En 1995, junto a su esposa fundaron el Perlman Music Program en Shelter Island, Nueva York, con el que ofrece cursos de residencia de verano a músicos jóvenes.


Durante gran parte de su vida ha luchado contra la discriminación de personas con problemas de integración social y sus derechos.

Participó con su violín en la banda sonora de la película “La Lista de Schindler” y se esforzó según sus posibilidades, en conseguir el entendimiento entre judíos y palestinos, pero nunca fue partidario de hablar de política.

Considera que la música es para unir a las personas. Su ejecución musical es de una belleza inédita, sagrada, y de una alta frecuencia vibratoria que conmueve el alma. Nos conecta con nuestra con-ciencia superior.

Es todo un acto de majestad su entrada al escenario con la confianza que le otorga el saber que ha hecho la diferencia. Su aporte de Valentía por un mundo mejor a través de la música. El Valiente no es violento….alcanza su Ser Sublime.
Su tenacidad y perseverancia son algunas claves de su Valentía Moral. De acuerdo a sus palabras inspiradoras, es necesario que averigüemos cuanto podemos producir con lo que tenemos, y después cuando esto no sea posible, producir con lo que nos queda.

Un auténtico desafío a nuestras capacidades, posibilidades y potencialidades para identificar NUESTRA PROPIA MANERA DE VIVIR CON VALENTÍA MORAL…en los actos más sencillos y cotidianos de la vida para hacer la diferencia por un mundo mejor.

Tú puedes hacer la diferencia!

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