DÍA 103: Brindemos por WILLIAM GRIFFITH Y BOB SMITH, Creadores de AA- Alcohólicos Anónimos.

El Movimiento Alcohólicos Anónimos es el Milagro del Siglo XX.
Juan Pablo II

A,
El Túnico

“Buenas noches, hoy tenemos un compañero nuevo, démosle la bienvenida”. Allí estaba, andrajoso y con la mirada turbia. “Necesito ayuda, ya no soporto esta vida, estoy deshecho”, dijo el hombre.

“Dinos tu nombre y la primera letra de tu apellido”.

Este diálogo podria corresponder a un tipico primer encuentro de una persona que asiste a una reunión  del movimiento Alcoholicos Ánónimos. 

Hoy en 365 Días de Valentía Moral, queremos reconocer a William Griffith y Bob Smith, creadores del Movimiento Internacional de Ayuda contra el Alcoholismo, mejor conocido como Alcohólicos Anónimos (AA).

En el año 1935, en Akron, Ohio, Bill y Bob –dos alcohólicos- se percataron que mientras hablaban de sus lastimosas vidas como bebedores e intercambiaban sus experiencias, se habían mantenido sin beber. Fue en ese momento que decidieron compartir su experiencia, con el propósito de ayudar a otros alcohólicos. Así de simple nació la idea de crear Alcohólicos Anónimos. AA.

Y de que se trata AA? Es una asociación sin fines de lucro y sin afiliaciones a religiones o partidos políticos, que a partir de un Método Sencillo y Vivencial, ha demostrado ser exitoso en el manejo y control de algunas enfermedades causadas por la adicción.

Parece paradójico que dos borrachos hayan podido crear “Los doce pasos” y “Las doce tradiciones”, que servirían como guía para la Comunidad de AA. Pero asi fue!

Hoy, estos doce pasos son aplicados, no solo en la recuperación de adictos a las drogas, sino también en otras organizaciones que combaten las adicciones, como lo son –Narcóticos Anónimos, Obesos Anónimos, ludopatía-, doces pasos escritos por borrachos en estado de sobriedad! 

Al participante “nuevo” que llega a AA, y manifiesta SU deseo de ser ayudado, le dicen: “Te daremos tres herramientas básicas:

Decir NO a la primera copa,
Por 24 horas (ir un día a la vez)
Asistir a las reuniones grupales”.

Estas tres cortas pero dificiles indicaciones para los participantes en los grupos de AA, son las que conforman “la Regla de Oro”.

En la década del 50 del siglo pasado, la Organización Mundial de la Salud, catalogó al alcoholismo como una enfermedad. 


Es necesario tener en cuenta que el alcoholismo afecta el entorno familiar, al convertir a sus miembros en “co-alcohólicos” y “cómplices” del enfermo, ya que tratan de ocultar su enfermedad, en un intento de escapar del estigma que significa la palabra “alcohólico”. 

En virtud de esta situación, la esposa de Bill, Lois Wilson funda “Al-Anon”, una rama de AA para familiares de alcohólicos, y “Al-Teen”, para hijos de alcohólicos.

Estando ya muy enfermo Bob, Bill fue a visitarlo. Cuando se retiraba, escuchó desde la puerta las palabras de su amigo Bob: “Mantengámoslo simple”.

Es ese precisamente uno de los secretos del éxito del programa de Alcoholicos Anonimos, No Complicarse Tanto con Teorías, sino Hacerselo mas Sencillo y “vivencial” al enfermo. 
De que manera? A través de reglas simples, y con el apoyo de los otros participantes del grupo, que están pasando en mayor, o menor grado, por lo mismo, y que comparten sus propias historias de caídas, recaídas, pero por sobretodo, de éxito.

“Ayer no tomé”. “Llevo 3 meses, o 1 año o 6 años, sin tomar”, son palabras de esperanza para quienes llegan a la sede de AA., no para curarse, pues el Alcoholismo NO se cura, pero si para controlarlo.

Que Valentía y que forma de “hacer la diferencia”, la de Bill y Bob, que en una tarde cualquiera se les ocurrió la idea de AA. Y que valentia también reconocemos en aquellos que aceptan que tienen un problema y buscan alguien, algo, que los ayude a salir del tunel oscuro del alcohol.



No es fácil aceptar su condición, no es facil mantenerse en el programa, no es imposible recaer y sin embargo, van o deciden regresar a AA. Eso requiere de un tremendo coraje!

Alcohólicos Anónimos es una opción posible para que aquel que acude a su sede, sienta que recupera la dignidad que creía absolutamente perdida, y pueda restablecer su vínculo con el entorno social; pero a su vez, es necesario que la sociedad reconozca con respeto, el mérito de las personas que han tenido la humildad de acercarse a solicitar ayuda, así como la constancia y la fuerza de voluntad, para llevar adelante el programa.

En 1999, Time Magazine incluyo a Bill W. en la lista de los 100 Héroes e Íconos que ejemplifican “coraje, autodominio, exuberancia, habilidad sobrehumana y gracia maravillosa” en el Siglo XX, la recompensa moral a toda una trayectoria de trabajo arduo en mejorar la calidad de vida de tantos ciudadanos del mundo que enfrentan su adicción al alcohol.

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